Trizas
Consciente de que mi corazón duele a causa de tus acciones,
aun así eliges la frialdad.
No digo que te quedes a mis pies,
solo que cumplas y cuides esas promesas,
que no queden en el vacío.
Dijiste que ya no volverías a herirme,
que medirías tus palabras,
para que mi iluso corazón no se adormezca hecho trizas,
para que mi pecho no ardiera de tanto llorar
y mis manos no temblaran de tanto sobrepensar.
Pero ser cruel conmigo te resulta tan fácil,
incluso cotidiano,
siempre llego a la misma conclusión:
el hecho de estar contigo pareciera ser un error.