F

Tu ausencia La felicidad tocó mi puerta. Yo le abrí, pero no quiso…

Tu ausencia

La felicidad tocó mi puerta.

Yo le abrí, pero no quiso entrar.

Al preguntarle que pasaba y por qué no entraba, me señaló cada rincón de la casa.

Yo observé y no vi nada, se lo hice saber.

Me volvió a indicar que observara, lo hice.

—No veo nada, no hay nadie —le dije.

Me miró por última vez, sacudió la cabeza y se fue.

Luego pude darme cuenta... No estabas.

Tu ausencia estaba por todos lados.

Al entrar a mi aposento, la soledad tendía mi cama, y la tristeza me esperaba para arroparme.

Traté de refugiarme en el sueño, ahí estabas sonriéndome.

Pero el insomnio... Tenía otros planes.