Tu Naturaleza
El río con su murmullo y la brisa con su abrazo
no similan la calma que es estar entre tus brazos;
la alondra con su canto, el mirlo y su esplendor
no pueden darme paz como la encuentro en tu voz.
El trinar del otoño en su colorida brisa
no embellece suficiente para opacar tu sonrisa;
si cupiera tu esencia en lo inmenso del mar
tal vez en esas aguas me podría sosegar.
Ni el trueno más fragoroso ni el frío más espeso
igualan el poder del amor que te profeso,
porque es acres de rosas, tulipanes y dalias
que son alimentados del fuego de mi alma,
de tus ojos brillantes, de tus caricias, mías,
siempre temo despertar y que haya sido fantasía...
Cántame tus lamentos, llórame tu verdad,
tal vez eso me pruebe que eres de realidad.
I