La miel y el café de tus ojos,
generan un sabor dulce en mi paladar,
que de apoco,
se vuelve una adicción de la cual ya no puedo escapar
El otoño con grandes mesetas que rodean tus pupilas,
resaltan con grandeza y remarcan tu silueta de pies a cabeza
Tu mirada será una bala, una última palabra condenada
que cada vez que se dirige a mí,
siento como me mata en verso en verso,
de parpadeo en parpadeo...