últimas palabras
Hoy tengo la soga atada al cuello, una despedida fantasma que nunca llegará a tu oído. Me la paso mirando al techo, mientras mi vida cuelga de una cuerda; pensando en si algún día esto habría de parar.
Miro a mis pies y estoy parado a la orilla, a un paso del vacío. Entre una delgada línea, tan fácil de cruzar, e imposible de revertir. Por primera vez estoy tan alto en mi vida, aunque siempre le tuve miedo a las alturas. Hoy estoy listo para caer a lo más bajo y estamparme contra el suelo.
Como una obra de arte, para derramar mi sangre como una huella imposible de borrar. Un legado, una marca eterna.
Mi mente es como una cámara, capturando recuerdos como fotografías que no olvido, aunque eso desee.
Despierto y vuelvo al mismo ciclo. Tomo pastillas para dormir, esperando no despertar otro día más. Y hacen su efecto, me pongo a volar, mientras mi cuerpo se intoxica de paz; un sentimiento de liberación, y yazco en mi cama.
Hoy me refugio en la poesía, como una sopa de letras perfecta; vivo para siempre en cada letra. Me recordarás en cada silencio.
Mis letras escribieron muchas historias, y ahora esas mismas letras escribirán mi historia.
Perdurando un legado en cada verso escrito. Una historia por fin contada, por mi propia mano.
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