"Últimos vestigios del alma"
Hace años, una tormenta azotaba mi casa;
muerte y dolor decoraban el lugar.
Esa tormenta estuvo ahí desde el inicio…
pero tú no.
De niña todo estaba bien —o eso creía—
hasta que un día te diste la vuelta
y no volviste a mirarme.
Lo sabés… te esperé.
Te esperé hasta desgastarme.
En mi cumpleaños,
mirando esa silla vacía que gritaba tu nombre.
Navidades enteras sosteniendo la ilusión
de un regalo que nunca llegó.
Fiesta tras fiesta,
haciendo de tu ausencia una costumbre.
Y aun así, me hiciste sentir culpable.
Como si yo fuera la falla,
como si me faltara algo
para que pudieras quedarte.
Decime… ¿qué parte de mí no alcanzó?
Yo no quería riquezas ni viajes,
yo solo quería tu amor.
Ser tu hija…
y que vos dejaras de ser un fantasma.
Pero apareciste tarde.
Cuando ya no quedaba nada intacto,
cuando lo que soy se armó sin vos
y a pesar de vos.
Ahora solo hay restos.
Pedazos de una infancia que no cuidaste,
fragmentos de una voz que te llamaba
y aprendió a callarse.
Esto que ves no es tu hija esperando,
son los últimos vestigios del alma
de alguien que entendió demasiado pronto
que vos nunca ibas a volver de verdad.
S