UN AMOR QUE HABIA DESAPARECIDO
Se rompe el hielo en la pantalla,
un viejo nombre vuelve a hablar,
como si el tiempo no ganara,
como si fuera fácil regresar.
Aquel que un día cerró la puerta,
dejando un frío que dolió,
hoy vuelve con la mano abierta
pidiendo el sitio que perdió.
Y ella lo acepta en el espacio
donde guardaba la ilusión,
dejando entrar, muy de espacio,
los ecos de una vieja canción.
Él sigue igual, con su arrogancia,
con el desdén del que no sabe amar,
midiendo el mundo con distancia,
sin aprender a respetar.
Pero algo cambia en el espejo
de esta mujer de alma serena:
ya no lo mira desde lejos
como el alivio de su pena.
Hoy ve el capricho del muchacho,
la ligereza de sus pasos,
el juego cruel y desatento
que solo causa más retrasos.
La herida sana y se hace fuerte,
el sentimiento ya no es ciego:
ella madura al comprenderte,
y él solo sigue en su propio juego.
V