Un año, un destino
Un año juntos, y en mi pecho estalla
la luz que brota de tu amor sincero,
en tus pupilas mi universo calla,
hallando en ellas su mejor sendero.
A tu lado, la vida es melodía,
es un piano vibrando en su concierto,
como Mozart susurra su armonía
y en cada nota siento que despierto.
En aquella playa nuestra, tan dorada,
donde el viento enredó nuestras miradas,
violines cantan nuestra historia alada,
canción de amor en olas dibujada.
Amarte es un abismo sin temores,
un salto al infinito sin desvelo,
es danzar en orquestas de albores,
beber de tu boca y hallar el cielo.
Como un poema de Neruda al viento,
como un eco de Vivaldi en su agonía,
eres norte y sur en mi pensamiento,
mi luz en la noche, mi eterna guía.
Tus piernas me atrapan, pierdo el aliento,
como hiedra que abraza en el olvido,
me enredo en tu piel, en tu movimiento,
como un verso dormido en lo prohibido.
Si acaso en otra vida fui viajera,
sé que tu alma también me buscaba,
pues somos despedida y dulce espera,
destinos que la historia entrelazaba.
Por ti, mi vida es llama que no cesa,
por ti, los jazmines cubren mis pasos,
y si el mundo se apaga en su tristeza,
tendrás mi amor más puro entre tus brazos.
Y así, con el tiempo tejiendo memorias,
con besos marcando senderos dorados,
seremos dos almas que escriben su historia
sin miedo a los días que aún no han llegado.
Las sombras se irán, se abrirán primaveras,
tus labios serán mi refugio divino,
y un año será solo el alba primera
de un viaje infinito por un mismo destino.
L