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Un nudito

Un nudito
Se me anuda el corazón
cuando necesito ternura
y me sale silencio.
No es casual.
A las mujeres nos entrenan temprano
para bajar la voz,
para no incomodar,
y tragarnos la réplica.
No sé a qué cuore pertenezco.
El mío late como pidiendo permiso,
y estoy cansada de pedir permiso.
No quiero esperar.
Siempre nos toca esperar:
que cambien,
que entiendan,
y que sientan.
Me recomendaron que reprima
el grito que me ensañaron
a reconocer como histérico,
cuando gritaba para ser histórica.
Con el cansancio de la memoria,
de todo lo que nos hicieron creer
que era demasiado.
Y después se sorprenden
de qué el corazón se anude.