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Una gran interrogante

Una gran interrogante

Yo no soy el nombre

con el cual me llamás,

ni el sobrenombre

ni el apellido...

ni siquiera el nombre

que me quieras poner.

Podría ser Juan, Pedro, Arquímedes o Fulgencio;

quizás Laurencio.

Mas no soy ninguno de ellos,

ni estos ni aquellos.

Tampoco soy lo que visto,

nada que coma,

nada que beba,

ni la idea bruta o fantástica

que promueva.

No soy lo que pague

o lo que, en desespero, deba.

No represento lo que alagues.

Ni esto soy:

piedra, perla,

casa, selva...

aire, tierra,

cemento... frío.

Presencia,

ruido,

silencio,

ausencia.

Y entre tantos “ni” y nadas,

“siquiera” y “no soy”,

surge una gran interrogante hoy,

y a esto voy:

¿Quién rayos soy?
Una gran interrogante