Vagando en tus silencios
A veces, antes de empezar a escribir, pretendo buscarte; no para que me apruebes, ni para sorprendete. Lo sé muy bien de ti: no espero aplausos, mucho menos reproches. Con un simple "te quiero", solo quiero decirte que aún te recuerdo, que te pienso; aún vivo, aún sigo viviendo en ese mundo que nos enseñaste, pero tan frágil para el viento —tal vez el único que llegaré a conocer. Mírame... Pero sé que estás ocupada, escribiendo o hablando con alguien más, mientras hago un esfuerzo en la madrugada con la verdad del duelo; te imagino en otra casa, en la habitación donde solo entran tus sueños, nunca mis anhelos. Veo que sigues siendo madre de tiempo completo, sin descanso: contando cuentos o enamorada del tiempo de alguien más, escribiéndole mensajes de texto, diciendo que aún lo recuerdas pero que estás con miedo. Estás bella, hermosamente maternal, brillante —ocupada en ese trabajo que te absorbe cada uno de mis recuerdos. A veces, cuando no te veo, me miro en el espejo y me hablo a mí mismo; te escucho en mis palabras, en estos versos. Pues los pasos que doy te alejan de mí, de mis brazos, de mi encierro. Hoy, sin duda, no me salvo: me perdí en los recuerdos, en el tiempo y en tu silencio.
Las notas de Tachi