En esta profana melancolía,
sumido en mis pensamientos,
te veo acechando.
Vástago del alba,
¿viniste a salvarme?
Lágrimas secas,
alma muerta.
Vástago del alba,
¿has venido a liberarme?
Consumido por el sol,
putrefacto ante mi propio dolor.
Vástago del alba…
¿acaso soy yo?