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Veo medallas diferentes, veo mi reflejo y resplandece, pero temo no poder ser…

Veo medallas diferentes,

veo mi reflejo y resplandece,

pero temo no poder ser suficiente

y por eso me esfuerzo cada vez.

Me aterra ser una sombra,

una proyección, algo sin lugar;

me da miedo pensar

que no seré alguien de verdad.

Me esfuerzo por ser mejor,

número uno, esa soy yo,

pero en ese camino

no siento satisfacción.

Tengo medallas, trofeos y más,

y la felicidad se desvaneció.

¿En dónde está la felicidad?

Solo… se perdió.

Aunque saco el puntaje más alto,

no hay ni un “qué bien”;

aunque sin tanto esfuerzo logro éxito,

¿verán lo que llevo dentro también.

Tal vez sea costumbre, no lo sé,

¿por qué nunca ven mis logros?

Si estoy arriba, no me ven,

y si bajo, no está bien.

¿Valdrá la pena intentarlo?

¿Valdrá la pena solo seguir?

¿Seré alguien en este mundo

o será suerte lo que hay en mí?

Me pregunto mientras limpio mis trofeos,

mientras veo mi reflejo en su brillar;

me pregunto si verán mis logros,

me pregunto si me valorarán.

A este punto no me importa el trofeo,

no importa cuánto fue mi esfuerzo,

pues siempre, cuando a casa llego,

no les importa mi primer puesto.

¿Algún día se darán cuenta

de que en realidad nunca luché por el premio?

¿Algún día se darán cuenta

de que siempre quise de su boca escuchar,

aunque sea un “bien hecho” lleno de felicidad?