¿Y a causa de qué se pudrió la virtud, entusiasmo y serenidad que propios y dignos eran de aquel ser?
Vivir sin desborde,
con certeza y anhelo de sus dichos,
de sus actos.
Cansada de sentarse en la penumbra,
esperando el barco de la libertad,
el ave de luz.
Significación y respuestas que nunca llegaron,
un mal presagio del camino,
malos rezos pronunciados
y largas noches sin dormir.
Carcomida por el fatalismo de seguir,
de llegar y no encontrar nada,
buscar donde no existe,
recordar lo olvidado.
Pero si algo ha de ser,
un pobre corazón
que aguanta la desfachatez de dar el último latido.
que ese último
se convierta en el primero
y el primero en el segundo.
Andar y andar
salir y brotar
recorrer y escalar
lo que aún ha de anhelar.
L