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​Y acá estoy, otra vez. ​Hablándole al techo, a las cuatro paredes que son las…

​Y acá estoy, otra vez.

​Hablándole al techo, a las cuatro paredes

que son las únicas testigos de mi verdad.

El mundo cree que soy de piedra,

que tengo todas las respuestas.

Qué mentira más grande.

​Me pregunto cuánto más voy a aguantar

esta máscara de tipo fuerte.

El que no se quiebra, el que siempre resuelve,

el que no pide ayuda porque es él el que ayuda.

​Estoy cansado, ¿sabés?

Fatigado de ser mi propia última esperanza.

​Yo también tengo miedo de no alcanzar,

de que todo esto que construí

sea solo un castillo de arena

que la primera ola se va a llevar.

​Me pesan los silencios que elegí

en lugar de los gritos.

Los "estoy bien" que dije

cuando por dentro estaba pidiendo auxilio.

​Qué ironía, ¿no?

​La persona que más me miente

soy yo mismo, cada mañana,

cuando me digo: "Hoy vas a poder con todo."

Y la verdad es que hoy

solo quiero que me digan: "Descansá."

​Es lo que hay.

Este soy yo, desarmado,

cuando nadie está mirando.

​Y mañana, sí, mañana me vuelvo a armar.

Pero hoy, acá, en la oscuridad,

me permito ser el frágil que nadie conoce