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​Y acá estoy otra vez, mirando el techo, en una habitación oscura que me queda…

​Y acá estoy otra vez, mirando el techo,

en una habitación oscura que me queda grande.

Hay poca lumbre, apenas un resto de luz,

mientras observo la nada,

que hoy es lo único que tengo.

​Escribo para intentar salir de mi cabeza,

que cuando se pone caprichosa me tortura sin asco.

Querido lector, perdoná

si a veces las palabras no son las correctas

o si la forma de escribir no es la indicada.

​Es que mi cabeza no me deja concentrar,

me tiene contra las cuerdas,

me nubla el juicio.

A veces

miro fotos de un pasado que juraría que fue mío,

pero hoy me miro al espejo y no me reconozco.

​Tengo tanto para decir, un nudo de verdades en el pecho,

pero mi boca se queda muda y no quiere hablar.

Es el cansancio de ser yo mismo en esta guerra,

tratando de encontrarme entre las sombras de lo que ya no está