Carta
Tus manos me tocaron con sed de piel; sed que traigo en una parte de mi pecho. Entrelazado en la red de desolación, sea yo un insecto repugnante, sedante de ese reflejo del afecto. En la travesía de súplicas y de reproche,seas tú,mi amada, las flores que vestían mi mirada.Me colisiono ante el hecho de tu contemplación;de tus ojos,que reflejan a las mariposas.F