Viejo Labriego
Fragua
ardua
sin riego,
sin agua
viejo
Labriego
sin rastras
ni bueyes,
ni fierros.
Solamente
las leyes
de cómo
se usa
la luna
al sembrar.
Nadie siquiera
te quiso educar
por eso apuñalas
la tierra
sepultando
lo que tú quieras
y sobre eso
nadie
te puede enseñar.
Después
que te vas
con tu asno
la noche húmeda
hace que estallen
las habas
como un violento
orgásmo.
Plantas regadas
con sudor y úrea
de tu cuerpo
plantadas
con el afán
de tu tiempo.
El presumido
el bien de ti
no aprende
se queja
de estar hambriento
y en vez
de sembrar frijoles
siembra cemento.
J